No empieces solo por los metros cuadrados
La superficie ayuda, pero dos propiedades del mismo tamaño pueden exigir tiempos y productos muy distintos. El acceso, la suciedad, la altura y el tipo de superficie cambian el coste.
Calcula el tiempo total
Incluye preparación, protección de zonas, montaje, aplicación, lavado, recogida y desplazamiento. Usa una tarifa interna que cubra tu tiempo o el coste de tu equipo.
Añade químicos y consumibles
Incluye detergentes, hipoclorito, combustible, agua cuando corresponda y otros consumibles. Los trabajos con tratamiento previo o posterior necesitan una estimación distinta.
Cuenta el equipo y los gastos generales
Mantenimiento, mangueras, bombas, seguros, marketing, teléfono y administración forman parte del coste de operar. Reparte una parte razonable entre los trabajos.
Aplica un margen objetivo
Una vez calculado el coste total, usa un margen que permita reinvertir y absorber imprevistos. Evita bajar el precio automáticamente solo porque el resultado parezca superior a una cifra de referencia.
Registra lo que ocurrió de verdad
Después de cada trabajo compara horas, productos y costes reales con el presupuesto. Esa información convierte tus próximos cálculos en decisiones cada vez más precisas.