Empieza por el coste real del trabajo
Copiar el precio de un competidor puede ser rápido, pero no te dice si el trabajo deja beneficio. Calcula primero los costes variables del servicio y después añade la parte de los costes fijos que tu negocio necesita cubrir.
1. Calcula el tiempo de trabajo
Incluye preparación, carga, desplazamientos internos, ejecución y limpieza. Si trabajas solo, tu propio tiempo también tiene un coste. Considerarlo gratis puede hacer que una agenda llena parezca rentable cuando no lo es.
2. Añade materiales y costes directos
Incluye fertilizante, semillas, mantillo, retirada de residuos, combustible y cualquier material específico. En servicios recurrentes, la densidad de la ruta puede cambiar mucho el coste real por visita.
3. Reparte los gastos generales
Seguro, teléfono, software, mantenimiento, almacenamiento, publicidad y administración deben pagarse con los trabajos. Puedes repartirlos por hora, por servicio o como porcentaje; lo importante es no olvidarlos.
4. Trabaja con margen, no solo con recargo
Margen y recargo no son lo mismo. Para un margen objetivo puedes usar: precio = coste total / (1 - margen). Si el coste es $80 y buscas un margen del 25%, el precio orientativo es $106.67.
5. Contrasta el resultado
La fórmula es un punto de partida. Ajusta según dificultad, acceso, tamaño, riesgo, estacionalidad y valor de tu tiempo. Después del trabajo compara tiempo y costes reales con la estimación para mejorar futuros precios.